Las agujetas


Durante mucho tiempo se ha creído que la aparición de las “agujetas" debidas a la práctica de un ejercicio físico intenso, era el resultado de la cristalización en las fibras musculares del ácido láctico, generado por la actividad de la masa muscular que quema glucosa con rapidez para obtener energía. Esos cristalitos o agujas se clavarían en las fibras musculares produciendo una sensación de dolor. Esta explicación no tiene un soporte científico.
El dolor muscular conocido como “agujetas” es en realidad consecuencia de un daño producido en las fibras musculares como consecuencia del propio ejercicio físico. Se trata de micro-traumatismos o micro-roturas de las fibras musculares que realizan las contracciones. Y esto es debido a una tensión excesiva en las tracciones mecánicas del músculo al realizar un ejercicio intenso o continuado.
Asimismo, el dolor que aparece atiende, según los expertos, a dos razones: que la fibra muscular es débil y no es capaz de sostener el nivel de ejercicio, o bien porque se realiza un trabajo muscular cuando se está desentrenado y la fibra no es capaz de soportarlo.
Las agujetas, aunque muy molestas y dolorosas,son también beneficiosas para nuestro cuerpo puesto que se convierten en un estímulo para nuestro organismo ya que provocan la creación de nuevas fibras en el músculo que se ejercita.
El dar un vaso de agua con azúcar no sirve para nada, antes se hacía esto porque se pensaba que el agua con azúcar disolvía los cristales que teóricamente pinchaban y producían el dolor. Parece ser que lo más efectivo es el tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos (Aines), cremas antiinflamatorias y crioterapia. También el realizar el mismo tipo de ejercicio aumenta el riego sanguíneo en la zona afectada, reduciendo los metabolitos y paliando en cierto grado el dolor.